Fecha Donación2009
MI NEGRITO BELLO
Me es difícil dejar de pensar en tu último deseo: "Mamita, anda a mi reunión de apoderados porque tengo un regalo para ti". Te dije que ese día, jueves 12 de noviembre, no podía, pues debía hacer un trabajo para la Universidad y asistir a tu reunión me significaba varias horas sin dormir esa noche. Pero me miraste y me pediste por favor, que era importante para ti. ¡Qué sorpresa la mía llegar a tu sala y encontrarme con una carta escrita de tu puño y letra fechada el año 2009!!! En ella me decías que recordabas con cariño aquellos días cuando volvías del colegio y yo te recibía con un gran abrazo. Me cuentas también que tienes 2 hijos y que otro más viene en camino... que apenas puedas me visitarás en la casa que me regalaste. Que hermosos sueños, mi niño... que nobles. A pesar de que juntos pasamos momentos duros en la vida, tu norte siguen siendo los valores y la importancia de la familia. Nada hacía presagiar que al volver a casa te encontraría en el suelo, arrollado por un auto, rodeado de familiares consternados, curiosos, carabineros y paramédicos... no podía ser cierto. Corrí, tomé tu manita, la besé y te dije: "Mi amor, mamá ya está aquí. Todo va a estar bien". Los próximos 19 días que estuviste en coma luchando por tu vida, seguiste regalándonos lecciones de amor. Nos diste tiempo para reunirnos, para acompañarte, para regalonearte y prepararnos para lo que podría pasar. Doce hermosos años llenos de anécdotas, alegrías, algunas penas y muchas satisfacciones. Que bello ha sido verte crecer y convertirte en un hombrecito de bien, con un corazón noble y generoso. Tanto, que tú mismo decidiste regalar vida después de tu partida. Así como te entregaste a tu familia, a tus amigos y a la gente que de verdad te quiere, así mismo te despedimos: mucha gente, cientos de flores, pañuelos blancos, hermosas palabras de tu hermano, profesor, amiga, abuelo y abuela. Con una conmovedora canción de parte de tus compañeros de colegio y con un aplauso cerrado, como a los artistas se les debe despedir. Te amo, mi flaquito, y te seguiré amando cada día más. Solo te pido que me ayudes a seguir viviendo día a día recordándote con cariño y no con tanto dolor. Tu mamá. |