Fecha Donación2004
"Ese día desperté con el llanto de mi hija Lya ..."Ese día desperté con el llanto de mi hija Lya, lloraba mucho y gritaba que le dolía su cabeza. Yo le dije que se quedara tranquila que ya iba a pasar. Seguía llorando y mi Lya gritaba de dolor. Luego me dijo que estaba mareada; fueron las últimas palabras de mi hija y, cuando me di cuenta, Lya ya se había desmayado. Se puso blanca como papel, sus labios ya no tenían color, rápidamente la llevamos al Hospital y, cuando llegamos su diagnóstico era grave. Los doctores ordenaron hacerle un scanner para saber qué era lo que le pasaba. En el momento del scanner, yo estuve con ella y mi Lya ni siquiera abría sus ojos. Después de eso, la trasladaron a la UTI infantil, el doctor de inmediato nos dijo que Lya tenía derrame cerebral, nos dijo que había la posibilidad de operarla con el riesgo de que Lya falleciera en pabellón. Nosotros nos arriesgamos a eso y, autorizamos al médico a operar. La operación duró casi seis horas, las horas más largas de mi vida, yo esperaba que alguien saliera de ahí para que me dijera algo; durante ese tiempo llegaron muchas personas a acompañarnos, ya no estábamos solos. Cuando el doctor terminó de operar nos dijo que se había hecho todo lo posible, pero el cerebro de Lya estaba completamente lleno de sangre y que ésta se coaguló muy rápido, incluso tuvieron que dejarle su cabecita abierta para que el cerebro no hiciera presión. Para mí fue terrible ver a mi Lya ahí, en esa cama , llena de tubos y que ya no espiraba por sí sola, cuando la llevaron a la sala de Cuidados Intensivos, yo le hablaba y le pedía que por favor, abriera sus ojos, le canté sus canciones de Barney, le dije que despertara porque tenía que ir al colegio y ella no me escuchó y no abrió sus ojos. Después de unas horas, el doctor nos llamó a su oficina y nos dijo que Lya no había tenido ninguna reacción después de la operación y que ya no respiraba por sí sola, estaba conectada a máquinas y que su corazón funcionaba con drogas, solamente quedaba esperar que ella se fuera apagando de a poco. Ellos más no podían hacer. Estaba con muerte clínica. Recuerdo esos momentos; los peores de nuestras vidas y que la hija que yo traje al mundo ahora se fuera así, de un día para otro, sin siquiera decirme:"Adiós, mamá..." Cuando tuvimos que tomar la decisión de desconectar a Lya, fue lo más terrible, no me podía hacer la idea de que ya no la iba a ver más en esta vida. Yo no lo iba a aceptar y nadie de nuestra familia tampoco, cómo iban a ser nuestras vidas sin ella? Si era la luz de nuestro hogar. Recuerdo que le avisamos a nuestra familia que Lya tenía que partir al lado de Dios. Hablé con mi hijo César y le dije que su hermana había sido un angelito que Dios mandó a esta tierra y que le momento de volver a su lado, había llegado. Él me hizo miles de preguntas, que yo, en ese momento, no sabía qué responder, si ni yo tenía respuestas para mí. Llegó el momento en que todos quisieron despedirse de ella. Nunca estuvo sola. Mi marido me planteó la posibilidad de donar sus órganos; mi reacción fue fuerte, le dije que cómo se le ocurría pensar eso. Se me pasaron mil cosas por la cabeza. ¿Cómo iban a sacar sus órganos de su cuerpo, tan chiquito? El médico me explicó que había mucha gente esperando un órgano para seguir viviendo y Lya los tenía ya que sólo su cerebro había fallado, ella seguiría viviendo en otras personas, reaccioné y dije que sí. Ese día domingo sólo fueron exámenes para Lya para ver si había compatibilidad con los receptores, al llegar el momento de despedirme de mi Lya, fue lo más terrible que una madre puede pasar, no entendía por qué Dios nos había mandado esta prueba tan fuerte. A las 23:30hrs, entró toda nuestra familia a la sala. Todos se reunieron junto a ella; enfermeras y médicos. Una enfermera hizo una oración y su espíritu fue encomendado a Dios, yo besé sus pies todo el tiempo y, al mismo momento que lloraba, preguntaba : "¡Por qué me quitaste a mi Lya, si ella aquí era feliz¡¡ Me sacaron de ahí y no recuerdo más; me dieron una maldita pastilla. Desperté el lunes y me di cuenta que desde ese día, nuestras vidas habían cambiado, que a la pequeña que crié durante cinco años, ya no la iba a ver más y su voz no la iba a escuchar nunca más, que sólo me quedaron los recuerdos más lindos de su corta vida.
Sé que desde allá arriba, donde tanto anhelabas, nos desees mucho amor para los que siempre te vimos crecer como una gran niña, que te gustaba mucho ir la colegio, bailar, cantar, con todas las ganas que tú quisiste hacer. Se despide tu hermano que nuca se olvidará cómo tú fuiste... Para mi nietecita querida Lya:Para mí, eras algo muy especial, eras mi niñita regalona, cuando jugabas con la Andrea, dejaban todo desordenado y yo les decía que ordenaran y tú me decías:"...estoy cansada, abuelita", eso echo de menos, yo te echo tanto de menos, cuando salíamos las dos, íbamos al colegio, te veía jugar aquí en el pasaje, te protegía tanto que no te fueras a caer, fuiste mi niñita, algo muy especial para mí. En esta casa hay muchos recuerdos tuyos, que esos nunca se me van a olvidar, siempre estarán aquí porque yo todavía te veo jugar con tus amiguitos, todavía veo tu imagen de señorita, ese pelo largo que tenías, eras tan linda, mi niñita, siempre vas a estar en mi mente y en mi corazón. Nunca te olvidaré, mi niñita.
Querida Lya:Te recuerdo paseando por la calle con tu pelo largo suelto al viento, con tu cálida timidez, esparciendo cariño y amor a tus incondicionales amigos, siendo tú de tan sólo 5 añitos, protegías a los más pequeños con gran dulzura y cariño, disfrutabas de los juegos y fiestas que, a menudo organizábamos. Acudías al llamado de tus amigas, en especial de Antonia, sin rechazarla, sin importarte que fuera más pequeñita, por esto y por muchas razones más, te hacías notar como una persona muy especial, ahora que ya no te tenemos, nos damos cuenta del angelito que tuvimos con nosotros, durante 5 hermosos años.
Lya:Mi amiga Lya era una niña muy especial y muy linda, le gustaba jugar a las Barbies y a las muñecas.
Mi querida Niña:
En el patio de nuestro Colegio, jugabas y reías junto a tus compañeros, hubieras sido una flor más en medio del campo del saber; pero Dios Tenía preparado otro camino y en el nos cruzamos para acompañarte en el paso de la tierra al cielo. Estuve junto a ti y los tuyos cuando el dolor parece ser lo único... y la esperanza se desvanece entre las lágrimas. Mi niña, en medio del dolor, tus padres quisieron dejar en otros parte de tu ser, y es así cómo tus ojos siguen dando luz y alegría a otra vida, y parte de tu cuerpo vive y vivirá en quienes tanto lo necesitan. En unas horas, cambiaste mi vida, me hiciste llorar y, a la vez creer que tu alma sigue junto a mi y, especialmente junto a quienes tanto amas.
Querida Lya:"Si el grano de trigo no cae en tierra y muere no da fruto" Estas palabras de Jesús resuenen en cada despedida. Tu vida de niña alegre y buena ha dado ya fruto. Con tu partida, has unido en lo fundamental a tu familia, les has dado una fortaleza especial a tu joven madre y para el colegio que te acogió, eres nuestro primer angelito. Con mucho cariño,
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