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Por Carolina Rojas B., Extractado del diario La Hora dellunes 7 de marzo del 2005.
Generalmente, nos parece difícil explicar lo que sentimos cuando perdemos a un ser querido. La tristeza se agudiza cuando pensamos que no lo volveremos a ver nunca más para abrazarlo, mirarlo ni escuchar su voz; y esa ausencia se intensifica cuando la persona se va de nuestro lado, lo hace en forma repentina y no alcanzamos a despedirnos, a conversar para volver a ser amigos, o simplemente, si no pudimos decirle "te quiero".
Según especialistas, el duelo es una respuesta normal, y sus síntomas más comunes son el bajo estado de ánimo, sentimiento de culpa, recurrente idea de muerte, pérdida de peso, insomnio y abandono de las frecuentes actividades sociales y laborales; es decir, desinterés por todo lo que no tenga relación con la pérdida.
John Bowly, psiquiatra británico, plantea cuatro fases hipotéticas en el proceso de duelo. La primera se caracteriza por el aturdimiento y la protesta; la segunda por la intensa añoranza; la tercera por apatía y la cuarta por la sensación de volver a incorporarse a la vida. Estas etapas y los síntomas de duelo mencionados anteriormente, no deberían durar más de un año y medio, y así mantenerse fuera del límite de lo patológico.
Para Sigmund Freud, el duelo es "la reacción frente a la pérdida de una persona amada o de una abstracción que haga sus veces, como patria, la libertad, un ideal", pero sin duda, el duelo que más dura es el que vivimos al sufrir la pérdida de una persona a la cual queríamos mucho.
El duelo tiene momentos de una tristeza incalculable y culmina con la aceptación. Sin embargo, no todas las personas se encuentran inmersas en este proceso al sufrir alguna pérdida importante, ya que el duelo se presenta sólo cuando la persona se fija en el dolor y no logra revertir ese sentimiento.
Es cierto que el sufrimiento que sentimos al perder a un ser querido es algo indescriptible, pero debemos saber que el duelo se puede superar. Basta con volver a mirar la vida con alegría (aunque cueste demasiado), ya que mientras alguien se va de nuestro lado, quedan muchas otras personas que necesitan de nuestros consejos, de nuestra atención, de nuestra compañía, en pocas palabras, de nuestro amor.
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